sábado 10 de octubre de 2009

Duelo de consultores

Hoy he desayunado con un colega, un consultor, podríamos acusarlo de “industrial” Me permito la licencia por los años de respeto, admiración y afecto mutuos, pero ciertamente enfocamos la profesión y la vida de forma diametralmente opuestas.
Quizás por todo ello, la conversación es rica y apasionada, la que se da “entre aquellos que no ignoran lo mismo” como dice Wagensberg

Hace un año aproximadamente me invitó a impartir una de sus clases sobre Administración electrónica y eGovernment en un postgrado, no recuerdo dónde la verdad. Buscábamos el enfrentamiento dialéctico en directo para estimular el debate en la sala y nos divertimos (los alumnos más).

Y la semana pasada se coló en un seminario que Elena Sanz Marc Garriga y yo preparamos para alumnos del IESE, sobre entornos 2.0 en las organizaciones y amenizó la tarde cada vez que levantaba la mano, para replicar un argumento.


Es más un juego de roles que define nuestra relación que divergencias de fondo, pero desde que voy por libre, he rechazado cordialmente trabajar con él, porque aunque es uno de los mejores consultores que me he encontrado en años, me da pereza enfrentarme a un conflicto de valores en pleno proyecto.


Hoy hemos dedicido encontrar lo que nos une, para colaborar. Yo que nunca estoy segura de nada, me he alegrado de encontrar en él la disposición a cuestionarse algunas certezas. Así que desde la humildad de la duda y las ganas de experimentar, empezaremos a re-conocernos.


Me encantará explicarle a Luis como resulta una implantación de SAP a la artesana ;-)
Sé que lo primero con lo que vamos a “enfrentarnos” es a la liberación y la apertura de la información.

Yo, salvo restricciones del cliente, no me cuestiono publicar mi trabajo; para él, para ellos, representa un activo, algo en lo que se invierten unos costes y que tiene valor en sí mismo como ventaja competitiva ante otras empresas.


“No publicaré mis métodos, mis ideas, mis conclusiones, porque alguien las puede copiar y aprovecharse de mi esfuerzo”


Es una reivindicación aparentemente lógica aunque muchos pensemos que el talento no es transferible, que la sabiduría que da la experiencia no se puede copiar, que las palabras sobre un documento no son exactamente conocimiento, o que pensar que la aportación de terceros no puede mejorar tu producto es algo entre la ingenuidad y la arrogancia. Si, pero…


Hay un pero respetable y es la falta de reciprocidad. Los que nos movemos en entornos “abiertos” estamos obligados a reconocer que por mucho que tú publiques, es más lo que recoges que lo que das. Es una cuestión de masa crítica. Y esa generosidad colectiva estimula (o al menos no bloquea) la propia.
En su entorno, dónde aún reza la máxima de que la información es poder, esa compensación no se dará, o tardará mucho tiempo en ser equitativa y culturalmente aceptada.

Además nosotros reutilizamos con mucha más creatividad y libertad que ellos, sujetos a procedimientos y metodologías propias y rígidas que difícilmente se verán enriquecidas con lo que “encuentren” ahí fuera. Así que esa ventaja también se ve mermada.


Otro factor que influye es la administración del prestigio, la visibilidad, la reputación. La nuestra basada en la calidad de los contenidos y en la conectividad y la suya en el balance de su cuenta de resultados. Sus marcas y su capacidad comercial se desarrollan por mecanismos distintos a los que encontramos en la red.


Y quizás hay algo más que tiene que ver con las fronteras de tu foco de interés. Más allá de réditos, estrategias compensatorias y retornos, a mi me preocupa el mundo y si el conocimiento compartido ayuda colectivamente a avanzar hacia una mejor comprensión de nuestros retos como sociedad (evito especie, aunque es lo primero que he escrito), pues bienvenido sea el copyleft. Así es como yo entiendo la responsabilidad social corporativa de mi empresa unipersonal, algo difícilmente compartido por una organización como la de mi colega.

En fin, que me ha dicho que pronto se abre una cuenta en twitter, así que ya os lo presentaré para que me ayudéis a sacarle del lado oscuro de la fuerza.

Actualización 17/10/09:



Vía David Sánchez Bote

martes 15 de septiembre de 2009

Pasión Artesana

Mi padre era Artesano. Bueno aún lo es porque aunque no ejerce ya una actividad profesional, la virtud le sigue acompañando en una madurez difícil pero serena.

Era mecánico tornero, y parece ser que de los mejores. Amaba lo que hacía.
Desde niño le apasionaban las formas que podía adoptar el metal. Su madre, siempre cuenta que se pasaba la vida remendando sus bolsillos que se rompían cada dos por tres, debido a que mi padre iba recogiendo por la calle tornillos, tuercas y demás golosinas, para desesperación de mi abuela.


Trabajó en la industria de forma eficiente y terminó de jefe de taller respetado y admirado por el personal, los proveedores y los clientes, pero frustrado por unas condiciones que le impedían hacer las cosas, todo lo bien hechas que merecían aquellas piezas que él trataba como si tuvieran vida.

Este verano he leído “El Artesano”, que se ha convertido en material de referencia y debate entre la comunidad de colegas cercanos. En él Sennet sostiene cosas así “Para el defensor de la calidad absoluta que hay en todo artesano, cada imperfección es un fracaso”.

Finalmente mi padre se armó de valor, dejó la industria, compró algunos tornos, fresas, taladros y otros cacharros para las segundas operaciones y montó un pequeño taller. Era conocido y reconocio en el sector(tenía una buena red), era un profesional de élite (quizás en un sentido distinto al que asociamos con facilidad esta palabra), y un sentido de la responsabilidad incorruptible. Le venían a buscar a su pequeña trinchera, ofreciendole trabajos mucho mas rentables pero el se quedó, y a pesar de que el negocio nunca fue un éxito, él era feliz.

Lo explica, volviendo a una referencia de Sennet, C.Wright Mills, sociólogo de mediados del s.XX: “El trabajador con sentido artesanal se compromete con el trabajo por el trabajo mismo; las satisfacciones derivadas del trabajo constituyen su recompensa; en su mente, los detalles del trabajo cotidiano se conectan con el producto final; …el trabajo se relaciona con la libertad para experimentar; por último, en el trabajo artesanal, familia, comunidad y política se miden en función de patrones de satisfacción interior, de coherencia y de experimentación”.

Convertimos nuestras habilidades (en el mejor de los casos) en una forma de ganarnos la vida, pero aunque sea atrevido y casi frívolo diré que la vida no te la ganas, la vives. Y si la vives con coherencia, disfrutando de lo que haces, encontrando aquello que te produce una extraña “satisfacción interior”, la vida está ganada.

Espero no dejarme a ninguno de los compañeros que están estos días hablando sobre la Consultoría Artesana. Aquí tenéis algunos hilos de los que estirar por si os interesa la reflexión
:

Declaración Artesana
Soledad Artesana...dichosa soledad
Declaración de Consultoría Artesana
Aprender a aprender, aprender a ser, aprender a compartir
Consultoria Artesana, una Comunidad de Práctica

y a pesar de "Difícil que es la reflexión colectiva", estos y muchos otros, vamos
avanzando en este debate milenario sobre el ser y el hacer.

martes 25 de agosto de 2009

Buscando a Homero

En Ios dicen que murió Homero y que aquí supuestamente yacen sus restos. También en esta isla se rodó la película El Gran Azul, un icono para los amantes del mar y el submarinismo. Razones suficientes (salvando las distancias) para venir hasta aquí.

El caso es que ha costado mucho encontrar los restos de uno y la atmósfera de la otra, y de alguna manera, finalmente, sus extrañas conexiones.

Al preguntar por Homero y su tumba, la gente se encogía de hombros. Muchos ni sabían de quien hablaba y otros daban instrucciones vagas, pero todos hacían una curiosa referencia a su madre. “Homero?, quien sabe, pero su madre era de Ios”, refiriéndose a ella como a una antigua vecina que han conocido por referencias directas.

Cuando hablé por primera vez con Terry, le hice la pregunta de rigor (a estas alturas deben conocerme por aquí como la pesada de Homero) y su respuesta fue delirante: “Ah Homero!, quien sabe. Quizás ni siquiera existió, pero su madre era de Ios” ;-!

No hay ningún transporte público para llegar a la tumba ni a sus alrededores. Pensé en alquilar una moto(pero me sentía insegura), un Quad(pero me sentía ridícula) y alquilar un coche para una persona me pareció un despilfarro, dilatado hasta no quedar más opción. Intenté formar un pequeño grupo entre los chicos que se tumban como zombis en la piscina todas las mañanas, pero ni sobornándolos con cervezas.

Entonces Maroussa, la dueña del hotel, me presentó a Terry, un londinense que lleva 30 años en la isla durante los cuales, ha montado varios bares, un restaurante mejicano, un centro de buceo y qué se yo. Acogió al equipo de rodaje de El Gran Azul. “Murió uno de los submarinistas, y juzgar por cómo acababan las noches, fue un milagro que no pasara nada más”.
Es de esas personas con las que acabas teniendo una conversación en forma de elipse infinita.


“El coche de Terry no es el mejor de la isla…pero..”, me había prevenido Maoussa.
Ayer fue el día señalado para la expedición a la que finalmente se unieron Gissele(Brasil) y Andrea(Rumanía). Nos subimos en la tartana de Terry y nos pusimos en marcha en busca de Homero.

La carretera termina frente al precipicio del cabo norte de la isla, en una región llamada Plakotos. Allí, tras recorrer un camino de tierra, se alza sobre un montículo de piedras, como un faro a navegantes, la losa dónde supuestamente yace el hijo de “la madre de Homero”.
Si aquel sitio no es su tumba real, la imaginación colectiva no podría haber configurado un lugar mejor. En la cima de una colina, frente al mar y rodeado de una nada tan absoluta y embriagadora que parece realmente un lugar a medio camino entre el mundo de los vivos y el de los dioses.

Teníamos previsto recorrer la isla y visitar lugares que no te explica ninguna guia (se lamentaba TErry), pero su coche se paraba cada ciertos quilómetros frente a una cortina de vapor que salía por el capó delantero. Fuimos agotando nuestras reservas de agua en el sediento trasto, pero la última explosión fue realmente violenta, así que las chicas pidieron ser llevadas al hotel.
Terry y yo seguimos trotando, visitamos las casas de algunos de sus amigos, abría con su llave las iglesias y los monasterios más perdidos, visitamos un antigua castillo en ruinas (no sabría decir de qué época) buceamos en Koumbara, comimos en una fonda que nos acogió como familia y fue desplegando ante mi, los secretos más fascinantes de la isla. Aludí a mi cumpleaños en la lucha por pagar la cuenta de la comida y a media tarde, me dejó sana y feliz en el hotel entre despedidas llenas de gratitud y complicidad.

Al caer el sol me dirigí hacia la montaña y me senté en una de las última piedras de la última iglesia de las que dominan la ladera de Chora. Al bajar, tras la puesta de sol, vi a lo lejos a Terry, en mitad de la cuesta, recostado sobre una piedra. Me miraba bajar en medio de la gente. Estaba allí, esperándome. Me sentí entre irritada por la “invasión” y contenta por volver a verle. La cortesía hizo el resto y me dirigí hacia él al llegar a su altura. “Soy muy viejo para subir tan alto” se disculpaba. Yo no entendía. Hasta que de una bolsa sacó dos latas frías de cerveza y un sobre “Happy Birthday, Maria”.

Efharisto Terry!.

domingo 23 de agosto de 2009

Las noches de Chora

Las noches de Chora “no son para mi”.
Las tradicionales casitas blancas se convierten en discotecas estrepitosas ante las que se agolpan chicos y chicas, ellas exuberantemente mini-vestidas, ellos vulgarmente semi-desnudos.
Las tranquilas calles empedradas que durante la tarde se llenan de sillas dónde gentes de todas las edades juegan al ajedrez o al backgammon, se transforman tras la puesta del sol en una pasarela por las que las chicas se tambalean sobre sus tacones y los chicos…también ;-)


Las puestas de sol, son no obstante el único (y sublime) momento del día de convivencia entre generaciones, culturas, foráneos y locales.
Como si convocaran un “todos a sus puestos”, apenas empieza a caer el sol, nos dirigimos en masa a los puntos más altos que tenemos a mano, para celebrar el espectáculo. Desde una colina vemos los grupos de la que tenemos enfrente, las terrazas, los tejados a los que la gente se encarama. Todos, con la mirada fija en el astro rey. Todo acaba con aplausos y euforia colectiva. Un poco “Paz y Amor” pero bonito, la verdad.


A partir de ese momento empieza el desenfreno. Me recomendaron unos cuantos bares locales, dónde no dejan entrar a turistas, y en mi imaginación se formó algo más acogedor –a pesar de las restricciones de entrada-, más comprensible –a pesar de la cultura- , pero alguien me recomendó no ir. “Los de aquí, son aún más salvajes que los de fuera”. Debe ser el viento, incansable, que zumba día y noche sin tregua, en la isla.

Chora es un espectacular enjambre de edificaciones bajas, apenas un par de pisos, encaramadas en la ladera de una montaña, de forma que sus calles son un laberinto de escaleras y cuestas empinadas que conectan los tejados de unas casas con los techos de otras. El espacio privado y el público se confunden. A veces una calle desemboca sin ninguna barrera visible en el patio privado de una casa y subiendo unas escaleras que parecería que conducen al primer piso de la vivienda, apareces en el nivel superior de un callejón público. Tardé un par de días en aprender el camino a “casa” sin perderme.

En las pequeñas ermitas que hay salpicadas por todo el pueblo, hay un cartel que dice algo así como “Prohibido subirse al techo [abobedado –un juego tentador, la verdad-]. Esto es un lugar sagrado que merece respeto. Y en cualquier caso, es peligroso para tu integridad física porque la bóveda es antigua y puede ceder bajo tus pies [por si el primer argumento era insuficiente]”. Mis rondas nocturnas, me han confirmado que ambos argumentos son tristemente insuficientes.

Una noche, siguiendo los consejos del dueño de la Taverna Nest, dónde ceno cuando el Katogi está hasta la bandera, encontré una plaza, dónde a partir de la medianoche, se descuelgan las guitarras y la gente corea canciones tradicionales. Los que no cantan mueven la cabeza y los labios siguiendo una letra incomprensible para mi, pero en el lenguaje universal de la música, nos invade un sentimiento común.

Señalé con el dedo la bebida que más circulaba por allí. El camarero exclamó un “UUuuhhhh” (yo sonreí ingenua), vertió miel en una jarra, le echó un líquido (después me dijo que era Grappa) un chorrito de limón y lo calentó al vapor de la cafetera.
Me abrasé la garganta, y se me licuaron los ojos, la música sonaba mejor, y con un par de vasos más me veía capaz hasta de entender las letras, pero a estas alturas una conoce sus límites así que me despedí a tiempo de mis decepcionados colegas de barra y volví a perderme camino de casa.

viernes 21 de agosto de 2009

Katogi

Hay por aquí otro paraíso. Este es gastronómico.
Los primeros días había "subsistido" a base de empanadas de pita, crepes, o alguna comida apresurada y desencantada. Me sentía hambrienta y desganada a la vez. Hasta que una noche, me di de bruces con “Katogi”, desde fuera un patio escondido bajo unas escaleras, al que nunca entrarías sin intención de allanar morada ajena.

Al asomar la cabeza, una chica me hizo un gesto con el brazo y me invitó a sentarme en una de las mesas del patio. Un espacio al aire libre, cubierto por una enredadera y que antecedía a una casa antigua (casi una cueva) dónde se encontraba el restaurante.

Hay apenas una decena de mesas de madera serpenteando el callejón, enarbolado de macetas, farolillos, velas, coronas de flores, jaulas vacías. Otra dimensión: Dejar atrás el mundo de la musica-ruido, de la comida rápida y de las luces locas. Será otra “reserva protegida”, acogedora, sensual. Ella lo es, la mujer que me invita a entrar. Es joven, alta, espigada, atlética pero de formas suaves. El pelo negro y lacio le cae por la espalda agresivamente tatuada. Parece una rockera dura pero sus ojos verdes son dulces y alegres. Sin duda una de las mujeres más bellas que he visto en mi vida.

Me acomoda en una mesa pequeña entre el final del callejón y el inicio de la cavidad de la piedra. Mi asiento también es de piedra. Un montículo que sobresale de la pared y sobre el que hay una esterilla y un par de cojines de ganchillo. Sucios pero sin ofender.

Suena una música embriagadora. No sé que es, algo entre Demis Roussos i Dulce Pontes (que me perdonen todos los posibles aludidos). Una voz femenina que evoca todas las posibles veladas desde Cádiz a Estambul.

Después de concentrarme en la carta unos minutos, me rindo y dejo que ella me aconseje. Da igual, a estas alturas he decidido que cenaré aquí todas las noches y jugaré con cada una de estas delicias.
Escogemos un trozo de feta rebozado y servido sobre una lecho de miel y un arroz con champiñones y crema de queso.

Mientras espero, las mesas se van llenando. Todos se conocen, todos se saludan y se besan efusivamente, entre ellos y con la bella camarera. Me siento una intrusa. A pesar de las miradas complacientes y de sutiles gestos de saludo, me siento como si me hubiera colado en una fiesta a la que nadie me ha invitado.

A cada bocado que doy, siento como si la sangre volviera a mis venas. Suspiros ahogados en pudor. Exquisito.
Es difícil describir las sensaciones que esa comida causa en mi espíritu: por un momento, dejo de sentirme una extraña, como si el hecho de compartir con aquellos desconocidos el deleite gastronómico, nos uniera a todos en un rito ancestral.

La gente se levanta de una mesa y se acomoda en otra, como en las bodas, dónde tras el café o la tarta, los invitados rompen el protocolo que les ha hecho compartir mesa con aquellos que atendían más a un criterio (casi siempre delirante) de política familiar, que de afinidades personales.

Yo sigo en mi mesa, claro. Observo discretamente. Escribo. Y tras un tiempo prudente, pido la cuenta. Pasados los efectos del trance, vuelvo a sentirme fuera de lugar, porque esto no es un restaurante, es algo así como un club social. Insisto con la cuenta, Eva (el nombre provisional de la camarera) me ignora. Salta de mesa en mesa, se mueve tan rápido que parece que baile.
Vuelvo a insistir y esta vez señalo a la gente que espera mesa al final del callejón. Se detiene, me sonríe. “Tranquila. Tómate tu tiempo. Disfruta”. Debe ser un mantra del lugar (o debería serlo)

De vuelta, en vez de la cuenta, me trae una jarra de latón con vino. “Disfruta”. Me vuelve a sonreír y se aleja danzando entre las mesas.

miércoles 19 de agosto de 2009

Manganari

Hoy (ayer) he encontrado La Playa. Tiene un nombre evocador Manganari, pero había leído tantas veces su nombre en las ofertas de excursiones, que imaginé que sería una de esas grandes playas concurridas y ruidosas.

Me decidí a ir porque es la más lejana de dónde estoy. El autobús ha de subir hasta el norte por la única carretera que hay y que una vez allí, hace un giro en forma de "1" y conduce al extremo sur, dónde está la playa en cuestión. No hay otra forma de llegar, si uno no tiene un yate privado.

El viaje, de una hora de duración recorre 25km de trayecto (no me salían las cuentas) y permite conocer casi por completo el interior de la isla. Esa inspección me interesaba porque quiero alquilar algo motorizado y subir más al norte del norte de hoy a buscar la tumba de Homero (que se ha convertido en una tonta obsesión). Me intimidaba el hecho de no saber cómo son las carreteras, si hay señalizaciones o sencillamente en qué dirección salir.

Todas las dudas despejadas. Apenas salimos de Chora, el autocar enfila una ladera y empieza a subir como en la primera, lenta y tensa escalada a la cima de una montaña rusa. A partir de ahí no hay más paisaje que montañas desiertas de roca, cubiertas de vez en cuando por un manto de arbustos bajos. No hay poblaciones en toda la isla, a parte de Chora y Ormos, un barrio que rodea el puerto.
Es curioso no obstante que la isla está poblada de pequeñas y radiantes ermitas, encaramadas a los riscos, sin caminos visibles que conduzcan a ellas y sin función aparente en este desierto.

En las bajadas, los frenos del autobús chirrían como si fueran los gritos un animal degollado. Me acomodo en el asiento, arrepintiéndome de haber escogido la primera fila. Empiezo a divagar con análisis estériles (lo hago también en los aviones) sobre cual sería el lugar más seguro en caso de accidente. Miro hacia abajo, la perspectiva no me da para ver el asfalto y bajo mi asiento, directamente el precipicio. ¿Cuántos habrán caído por ahí?. Busco en el fondo, restos de coches quemados o autobuses destrozados, como para confirmar mis paranoicas sospechas, pero no veo nada, solo rocas. Los deben retirar deprisa para no asustar a los turistas ;-[

El autobús sube y baja montañas peladas. El paisaje, a pesar de la monotonía es bellísimo. Debemos estar en la más alta, no creo que más de 1.000 mt, aunque parecen más altas por la desnudez del terreno. Se ve el mar en todas direcciones. Contrasta, lo inaccesible, protegida e imperturbable del interior de la isla, con la cesión a las “invasiones bárbaras” de las zonas de la costa.

Llegamos a Manganari. La playa, y sólo la playa, apenas un par de establecimientos. Uno más grande y confortable. En un extremo, una taberna hecha con troncos que en algún momento estuvieron pintados de azul y una pequeña cocina de piedra blanca. En la arena, unas sombrillas de paja y unas hamacas oxidadas (que nadie cuida y por las que nadie cobra), el mar y el silencio.
A pesar de que las montañas empiezan a muy pocos metros de la orilla, la playa es plana, la entrada al agua (cristalina, casi blanca) suave. Al fondo, la silueta de Santorini.


En el restaurante principal alquilan habitaciones “Dimitri & Helena’s Rooms”, así que si para alguien el paraíso tiene forma de playa tranquila, pescado fresco, queso feta y vino, que pregunte por Manganari.

lunes 17 de agosto de 2009

The Party Island

Llevo tres días en Ios, bueno, operativos dos, porque el primero lo dormí casi entero debido a un agotador viaje de 24 horas desde la salida de Barcelona, hasta llegar a esta Isla, via Atenas y Santorini. No es un problema de distancias tanto como de organización y cumplimiento de horarios, pero nada fuera de lo tristemente común cuando uno se mueve por el mundo y no tiene un jet privado.

La isla está tomada por jóvenes europeos y norteamericanos, que vienen a ella con el único propósito de vivir una juerga continua. Esto es la PartyIsland dicen, y supongo que con el tiempo, por una cuestión de selección cultural, todo en la isla está organizado alrededor de esta actividad.
Para una turista con alma de viajera, perfectamente indocumentada, con ganas de calma, historia, naturaleza y tradición, este no es el mejor lugar del mundo para dejarse caer, pero era consciente del riesgo de lanzarme a un viaje sin más preparativo ni previsión que cuatro clics en la web de Lastminute.
A pesar de todo, el ambiente irreal que se vive aquí, mezclado con la belleza de la isla, me hacen pensar que se presentan por delante días curiosos.

Yo voy con el horario cambiado: cuando yo me voy a dormir, para el resto del mundo empieza lo bueno. Las mañanas son tranquilas, puedo escoger hamaca en la piscina del hotel, y a medida que avanza el día, van apareciendo cuerpos esculpidos y bronceados que terminan su último sueño bajo el sol.
Yo los observo con mirada antropológica. Nos saludamos con cortesía pero nos sabemos de distinta tribu.

Antes de que reaccionen, yo he abandonado la piscina para irme a la playa. Es mejor ir por la tarde para que la montaña que hay que subir de vuelta, no esté encendida por el sol.
Descubrí esa playa tranquila, casi una cala inaccesible, por error. Cogí la carretera que lleva a la gran playa de Mylopotas, pero a medio camino vi un cartel de madera con unas letras a tiza que decían beach precedido de un nombre que entonces yo era incapaz de distinguir de Mylopotas (Kolitzani ;-. Kolitzani Beach), así que me desvié por un camino abrupto y tras media hora de incertezas resbalando por unos peñascos, apareció a lo lejos la salida al mar y una parte de lo que parecía una apacible playa. Ha sido por ahora el mejor descubrimiento de estos días.

Otras cosas están más difíciles. El turismo de jóvenes enloquecidos ha barrido cualquier atisbo de cultura autóctona. Aquí no hay nada que visitar ni ver, salvo la poderosa belleza natural de la isla, imperturbable al paso de modas y vicisitudes humanas.
La tumba de Homero, por quien he preguntado sin mucho éxito desde que llegué, se encuentra (me lo han explicado esta noche los camareros de la cena) en un lugar al que no llega el más mínimo transporte público, completamente dedicado a trasegar bañistas entre las grandes y concurridas playas de la isla. "Tendrás que alquilar una moto", me decían, entre avergonzados y divertidos.


Dadas las circunstancias, tendré que buscar un ritmo propio, al margen del que impone la actividad principal de la isla. Construir una pequeña rutina, una provisional cotidianidad, que de sentido a los días, y ayude a descubrir lo que hay debajo de esa capa superficial de apariencia insalvable y cegadora a los misterios de este lugar y sus gentes.

Ayer, caminando por un sendero, sin rumbo, me sorprendió una puesta de sol magnífica. Me quedé allí, sentada en la cuneta de un camino que bordeaba un acantilado, entregada aquella imagen sobrecogedora de el sol engullido por el mar.
Al volver sobre mis pasos, vi, a unos cuantos metros sobre mi cabeza, la terraza de un bar, desde el que pensé se debe tener una perspectiva privilegiada de las puestas de sol. Hoy la he visto desde allí, y quizás mañana vuelva a la misma hora. La camarera, después de charlar un rato, me ha escrito en un papel algunas playas que sólo conocen los de aquí y algunos bares “tradicionales griegos” en el pueblo, estos últimos reservas protegidas dónde no pueden entrar los turistas, pero me miraba y me decía que quizás yo sí. No he sabido si tomármelo como un cumplido o como una condescendiente conclusión de que mi aspecto y actitud, tan fuera de contexto, no representa ninguna amenaza para los lugareños.

Entre los libros de una planificada lista, que me he traído, uno, tan improvisado como el viaje. Se coló a última hora en la maleta: “Ébano” de Ryszard Kapuscinski, uno de los mejores compañeros de viaje con los que una se puede perder y que completa el paisaje emocional de mis primeros días aquí.

Kalinijta.

jueves 30 de julio de 2009

Citas de verano

Ha sido un día bonito. El último de esos tiempos de intermedios que vivo mal. Es un desconcierto ya reconocido, entre que termino la actividad profesional (al menos la más intensa) y me voy a algún sitio de vacaciones.
Es como ir corriendo a toda velocidad y de golpe detenerte contra una pared.
Cada año necesito unos días, difíciles, raros, para cambiar el paso.


En estos días (falta aquí un “querida amiga”), he recuperado amigos “abandonados”, conversaciones aplazadas, lecturas pendientes y mi cuerpo, malcuidado y entumecido que ahora dejo que el sol abrase, mientras me muevo por Barcelona con una bici recién estrenada, que me ha devuelto una sensación de libertad deliciosa.


La primera cita fue con Nicolás, mi querido profesor del instituto, aunque la etiqueta es ya insuficiente porque ahora es además un gran amigo y alguien que desde que nos volvimos a encontrar, ejerce cada vez más sobre mi, una influencia balsámica y reparadora que busco como un oasis en cuanto tengo el primer momento de calma. “Aterrizo en ti” le dije asustándole un poco creo.
Escuchó como un buen maestro, todas mis batallitas y me explicó historias conmovedoras sobre su relación con la escuela, la sociedad, la docencia, y los alumnos a los que ayuda a crecer como seres humanos tanto como profesionales.


La cita con Eva, fue un encuentro de mujeres, de aquellos en los que llegas a conclusiones sabias y terribles sobre los miedos, los esteriotipos, las relaciones, y los quesitos rosas!! sin los cuales, no ganas al trivial por muy puesta que estés en literatura, ciencias y otras materias.


Lidia se ha separado pero está serena, lúcida y dispuesta a envalentonarse con sus fantasmas y llevárselos de fiesta si es necesario.

Manel me llevó a una coctelería. Se está convirtiendo en un ritual. Y hablamos entre otras cosas, del necesario equilibrio entre la consultoria y el sexo ;-). A ver si llegamos a alguna conclusión en una cena pendiente.

Hoy el día empezaba con Maite Darceles y Ester Vidal, café y magdalenas para ambientar complicidades, agradecimientos y algunas propuestas, entre otras, elaborar un fondo documental común, dónde a falta de indicadores y métricas a priori, podamos recurrir a casos prácticos y éxitos demostrables de empresas que han arriesgado y se han beneficiado de modelos organizativos y productivos innovadores, basados en las personas y su conocimiento.


"Al vespre" me esperaban en su casa-estudio. Una fabulosa estancia en pleno casco antiguo de Barcelona, Malena, Enrique y Claudio
. Nos conocimos en la sesión de debatdevi dónde hace una semanas presentábamos nuestros proyectos y nos intuimos cómplices.
Han pasado las horas como un fogonazo. Malena me prometió cava y terracita pero lo mejor ha sido, como era de esperar, la conversación. Su amplia casa abierta para aquellos que aquí y allá queremos recuperar el placer de la tertulia, dónde lo profesional y lo personal se mezclan sin remedio, dónde las ganas de compartir y de aprender superan diferencias técnicas (con algunos de esta lista aún no acabamos de comprendernos a qué nos dedicamos exactamente), y dónde la curiosidad por el ser humano y su capacidad de innovar para transformar su entorno, nos hace buscar siempre cómplices con los que conversar.

Entre unos y otros han configurado la lista de libros que hoy cargaba en la mochila y que me acompañarán ese verano:


Sí, un exceso, pero no vendrá de uno.

Feliz verano a tod@s!

martes 28 de julio de 2009

Conocimiento, Innovación, AGBAR

Volví de NYC justo a tiempo para moderar, orgullosa y agradecida por la invitación, la mesa de Gestión del Conocimiento en el marco de la “Semana AGBAR de la Innovación”.

Este año el hilo conductor ha sido el tema AGUA y ENERGIA. También se han tratado temas transversales como la gestión del conocimiento, el modelo open innovation para capturar y desarrollar ideas, y como Agbar enfoca la transferencia de resultados de la investigación hacia una industrialización de productos y servicios con el conocimiento generado

AGBAR apuesta fuerte por convertir el conocimiento en el motor de su estrategia comercial y en elemento clave de la calidad de sus operaciones. La organización está inmersa en una interesante transformación de un modelo basado en la gestión de activos, a un modelo orientado a la gestión del conocimiento.

Todo un reto para abordar sus dos principales estrategias de desarrollo: la expansión internacional, y la comercialización de nuevos servicios y soluciones.

Durante los últimos meses, y gracias a las conexiones cósmicas que identificó Maria Elena, he estado trabajando con ellos en el diseño de un programa de Gestión del Conocimiento; que identificara las iniciativas clave en este ámbito; que catalogara los dominios de la organización, aquellas áreas de conocimiento que es necesario proteger, desarrollar y difundir porque representan las competencias esenciales del negocio; y que propusiera algunas acciones de Gestión del cambio para facilitar todo el proceso.

Durante el análisis de buenas prácticas y casos de éxito, hemos estudiado e invitado al proyecto a tres representantes de referencia en el ámbito del conocimiento y la innovación en las organizaciones:

Jesús Martínez, que presento al Comité de dirección del proyecto, el Programa Compartim del departament de Justicia de la Generalitat de Cataluña, una de las jornadas estrellas de todo el proyecto. Qué se puede añadir sobre Compartim?. Creo que fue uno de esos casos en que se demuestra que organizaciones públicas y privadas tienen mucho que aportarse, desde sus diferentes perspectivas y condicionantes, para enriquecerse mutuamente.

El segundo caso al que nos aproximamos fue el de La Caixa y su proyecto Virtaula. De la mano de Gerard Velez y Laura Rosillo profundizamos en la transformación de un portal de e-learning a una plataforma de inteligencia colectiva, que los dos lideran de forma casi mágica. Laura, además, tuvo la gentileza de presentar el proyecto en la mesa de la SAI dedicada a la gestión del conocimiento. Empezó con este video que he encontrado en casa de Dolors Reig:



Interesante post sobre esta iniciativa de Ismael Peña-López haciendo crónica de su exposición en el Seminario de Competencias Digitales que Durante los días 16 y 17 de julio de 2009 se ha celebrado en el CCCB de Barcelona al amparo del Consorci Universitat Internacional Menendez Pelayo de Barcelona.

Otra de las experiencias que han centrado las actividades de benchmarking, ha sido el caso Telefónica I+D. LA primera vez que oí hablar del proyecto fue en el Curso de Sociedad Red, que se celebró en Barcelona el pasado mes de octubre, en una exposición de Carlos Domingo.

Durante el proyecto de AGBAR Oriol Lloret, nos explicó, como entienden la organización como un ecosistema en el que se mezclan cultura, herramientas, entorno de trabajo y estructura social, y cómo los procesos de innovación se están viendo favorecidos por cambios realmente espectaculares en cada una de las dimensiones antes mencionadas.

Su compañero Gerard Mula, estuvo también en la mesa, explicándonos iniciativas como la generación de ideas de abajo a arriba, la implantación de metodologías ágiles de desarrollo, la nueva configuración de puestos de trabajo, los “Living-labs” para el desarrollo y testeo de productos y servicios con el usuario final y la nueva organización basada en equipos por proyectos que rompen estructuras jerárquicas que puedan inhibir la motivación y el proceso para la creación de propuestas de valor.

La mesa de Gestión del conocimiento estuvo también compuesta por respresentantes internos de AGBAR como María Salamero, responsable de Gestión del Conocimiento en AGBAR, Jordi Gómez, secretrio general de Cetaqua y responsable de un buscador gráfico de reciente implantación en la empresa. Josep Maria Verdejo, de la dirección técnica y de operaciones que nos habló de la Red de Expertos de AGBAR, Alberto Bermudo, responsable de Proyectos y Sistemas de RRHH que nos explicó el nuevo portal del empleado y Carlos Campos, Director de I+D+i de AGBAR y director de Cetqua, que cerró la mesa y la jornada con una combinación poco común de emotividad y rigor.

Sobre el proyecto, preparé una presentación para explicar la experiencia de AGBAR en la jornada que organizó Jesús Martínez el pasado10 de julio, en el CEJFE , dónde nos reunimos una docena de expertos en comunidades de práctica, aunque todos nos apresuramos a matizar que de aprendices no pasamos, para reflexionar sobre la experiencia del programa Compartim y sobre los limites y posibilidades de estas figuras organizativas en la Administración Publica.

La presentación que utilicé no es el exactamente el proyecto AGBAR, por razones de respeto a la confidencialidad y porque en realidad, es el enfoque y metodología que mantiene este resumen, lo que creo puede interesar a otros que puedan aprovechar la experiencia y reutilizlar la información.


A una de las personas que más le debo a la hora de construir el proyecto es a Maite Darceles, gracias sus “Guías de la transformación" (estimulante “planfleto” que generó más de un debate) marcamos algunas líneas directoras del proyecto que luego sirvieron para imaginar iniciativas más concretas y aplicables.

Mañana he quedado con ella a tomar un café en Barcelona y aprender mucho de todo lo que me cuente, y explicarle Z-Project y cerrar un círculo!

Se abrirán otros, pero eso, será otra historia.

domingo 12 de julio de 2009

Crónicas de New York

Esta vez aterricé en Nueva York sin saber cómo. Las semanas previas habían sido de maratón. El mes de junio se había convertido en un tunel por el que transitar concentrada evitando cualquier dispersión que hiciera peligrar las entregas, todas a final de mes.
Me había autoimpuesto poder viajar “ligera de equipaje” y aprovechar esos días para relajar la mente y hacer un cambio de ciclo.


Cuando no inicias el viaje los días previos, con la imaginación (apenas una divertida despedida entre compañeros “nos vemos en NYC” al separarnos tras una reunión en Barcelona), verte de golpe en el destino, es algo desconcertante. Sobretodo si tras el aturdimiento del viaje sales de las profundidades del subway en pleno Manhattan, un soleado sábado de verano.

Arrastrábamos nuestras maletas intentando no atropellar a nadie en medio de un torrente de gente y tráfico. Conversábamos con la dificultad de vernos separados de vez en cuando por la multitud e intentábamos orientarnos para localizar los hoteles.

Yo en el Chelsea. Javi y Marc lo consideraban demasiado “progre” ;-) pero para mi, alojarme dónde janis Joplin, Cohen, Dylan, Jimi Hendrix y otros ídolos de juventud, pasaron tantas veladas creando, viviendo y muriendo, formaba parte de la magia de este viaje.


Desde el principio no podía dejar de sonreír, de sentirme feliz. Una sensación conocida, claro, pero poco habitual. Ocurre de vez en cuando, dura unas horas, con un poco de suerte, algunos días. No es una felicidad trascendental ni sostenible. No, se parece más a una euforia contenida y siempre pasajera. A veces me la encuentro viajando, pero no siempre: Los platillos giran solos, todo encaja por un instante, los problemas bajan su intensidad, algún miedo superado recientemente y la anticipación de algo ilusionante, quizás son los ingredientes de ese estado que la vida regala a veces. Es simple, casi idiota, pero tan divertido!. Tan necesario.

Recorria los pasillos del Chelsea siguiendo al conserje con ganas de detenerme ante cada cuadro, grafiti, mosaico, estatua, ah las escaleras!, el mármol desgastado del suelo, las puertas de madera viejas y desconchadas. Imaginaba quien habría detrás de cada una de ellas, y a todos los que habían recorrido antes esas salas.

Queríamos cenar en Chinatown pero al final acabamos en Little Italy frente a un buen plato de espaguetti que entraba a deshoras según nuestros horarios biológicos, pero que nos sentó de muerte.
Más de 24 horas después de haberme levantado ese día, entraba, sin perder la sonrisa tonta, por el hall del sugerente hotel dispuesta a dejar allí los primeros sueños.


El domingo por la mañana nos fuimos al Soho. Buscábamos inspiración para preparar la presentación del proyecto NuestraCausa en el ParticipationCamp que se celebraba en la Tisch School of the Arts at New York University.
Nos instalamos en un café y pusimos en marcha la máquina de hacer ideas. Yo suelo asustarme si no preparo las cosas con tiempo (los que han trabajado conmigo lo saben), pero Marc traía munición de primera y en un par de horas, pudimos conceptualizar el mensaje y preparar una presentación.

Escribimos una crónica del evento aquí, así que no vuelvo sobre ello.


Salimos contentos, casi incrédulos y dispuestos a seguir disfrutando del día, y prepararnos mentalmente para la conferencia que nos había llevado allí: Personal Democracy Forum una concentración anual que Andrew Rasiej y Micah Sifry organizan desde hace 6 años y que se ha convertido en la referencia de todos aquellos que creen y promueven el hecho de que las tecnologías y concretamente Internet, está transformando la forma de hacer política.

La sensación durante esos dos días de que allí se daban cita “los que están cambiando el mundo” puede parecer exagerada pero he de admitir que costaba rechazar la idea.

Lo que dio de sí la conferencia lo explica genial JAvi en sus dos post, así que si os interesan detalles, os recomiendo sus crónicas.

Os dejo aquí, algunas fotos de la conferencia.


Para mi, uno de los momentos más emocionantes, el anuncio de la celebración en Europa de la primera PDF, en Noviembre de este año y en Barcelona. Y la primera reunión del equipo europeo y multi-nacional que lo organizamos, en pleno Central Park, sentados sobre la hierba y de catering cocacolas y bocatas. Si eso no es “progre” ya me dirán ;-)

Abandoné NYC la primera, a pocos minutos de finalizar la conferencia. Me despedí de Marc con un profundo “Thanks” por haber hecho posible esta historia y de mi querido Javi, envidiándole los días de más en su ciudad favorita. Aquí, algunas fotos más.


Sobre cómo perder los tejanos que llevaba puestos, en un avión, os hablo otro día no?

lunes 6 de julio de 2009

¿Cada uno de vosotras, qué puede llegar a ser?

Dicen que somos muchas cosas y que en ese calidoscopio descriptivo, se enfrentan lo que realmente somos, lo que creemos que somos y lo que los demás perciben que somos. Y para hacer la vida un poco más excitante, resulta que a menudo, las identificaciones no coinciden.

Acopio de coraje para vencer el pudor y el riesgo que supone autodescribirse en público y responder agradecida a la invitación de tres colegas y amigos a participar en el último meme del barrio: Peloteo Geek que invita a reflexionar sobre nuestra utilidad en a la vida (en la vida Geek, interpreto) “¿Cada uno de vosotras, qué puede llegar a ser?”.

Empezó a enchufar cables el Hub Alorza y la primera invitación me llega de Miquel un “terrible enfant sismógrafo liante maestro prescriptor de la moraleja hibridante” que quiere saber cómo sale de esta “la pulida” Odilas.

Después, Carlos el explorador me enlaza sabiendo (lo que hacen unos cuantos proyectos juntos) que pensaré y repensaré antes de escribir.

Y hoy Jordi, inspirado por la subida al Pedraforca me vuelve a nominar.


Así que ante tanta deliciosa presión voy a intentarlo:


Pues creo que soy una soñadora, una creadora de mundos (así expresado se lo debo a Manel, que ya se puede dar por nominado). Invento historias y a veces, alguna de ellas, se convierten en realidad.


Para poder vivir de ello, yo lo llamo Proyectos ;-)


Soy idealista (me dijo Eva en la cena –por cierto Geek- de hace unas semanas. Date por nominada también) pero no ilusa y como crear mundo cuesta muchísimo y yo soy muy cabezota, suelo pasar entre los grupos por “la que pone orden”, determinación, método sistemática, rigor y esas cosas aparentemente aburridas.


Los mundos existen porque pueden ser explicados así que suelo ser también la narradora, la contadora de la historia. El lenguaje es variado, la escritura o la fotografía son buenos compañeros para construir un relato.


Soy una enredadora, pero quien no lo es por estas tierras, imprescindible conectar ideas con ideas, personas con ideas y personas entre sí (muchos conocéis esa satisfacción de ver florecer una relación que habéis propiciado vosotros –no tiene precio-)


Pero no todo es bueno, también puedo llegar a ser irritante. Ir por la vida de perfeccionista (que no de perfecta) tiene su precio. Con los años he aceptado el hecho de que en ocasiones no puedo evitar causar en los demás esa sensación de molestia. Es en los mediocres dicen los que me quieren, pero no importa. Mediocres o no, me gustaría controlar esa percepción, no molestar, no ofender.
Creo que se debe también a una felicidad que no expongo pero que tampoco escondo. Una alegría ganada a base de pequeñas conquistas cotidianas. Pocos conocen las heridas y algunos envidian el triunfo.


Y cierro aquí, que me desvío por senderos estrechos.

Lo "que podría llegar a ser" es feliz, creando mundos dónde otros también lo sean, pasando por aquí con la sensación de haber intentado mejorar la realidad que nos encontramos y disfrutando juntos de una buena historia que contarnos.

Espero que también nos cuente la suya Idoia y Virgili, tan lejos el uno del otro pero tan cercanos para mi. Y muchos otros más pero esperaremos al próximo juego.

martes 30 de junio de 2009

Chelsea nights

Tantas cosas que contar, que me callo y os dejo con esto:




Kisses from NYC

domingo 21 de junio de 2009

NuestraCausa y la de todos

Todo empezó en NYC (bueno las cosas nunca estás seguro de cuando empiezan, pero allí cristalizó el proyecto).

Un proyecto entonces aún difuso pero que tenía lo más importante de un proyecto: a “un grupo de personas apasionadas y comprometidas, dispuestas a cambiar el mundo”. Habíamos llegado allí desde distintas experiencias, miradas y saberes, pero los 5 volvimos con la sensación, con la necesidad de pasar a la acción

De eso han pasado 6 meses, y han pasado y hemos hecho muchas cosas. Algunas han sido publicadas y si os interesa la historia completa podéis recuperarlas aquí ; muchas no habrían sido posible sin la ayuda de personas que se han acercado a colaborar con nosotros; otras, esperan su momento, para ver la luz, acompasando ritmos propios y ajenos.

Para poder explicarnos hicimos un ejercicio de síntesis que expusimos en el Citilab hace unas semanas, en el marco de las jornadas de Innova Camp Mediterránea. Podéis ver la presentación aquí:



Días despues me emocionó leer a
Karma Perió entendiendo NuestraCausa como "La Causa de muchos".

Y mañana día 22, en la primera jornada del curso de verano de Política 2.0 promovido por el Parlamento Vasco y el grupo Politika 2.0., Marc López (sin el cual, esta aventura jamás hubiera empezado), presenta el Proyecto y las convicciones que lo sostienen.

Allí también tendrá lugar la primera experiencia fruto de la colaboración entre NuestraCausa y Usnow, que entre Idoia Llano y Marc han trabajado para que pueda realizarse en un entorno de lo más idóneo

Una experiencia más, que consolida la cada vez más extendida convicción de que los gobiernos pueden tomar mejores decisiones si incorporan a la ciudadanía a los procesos de colaboración y diseño de propuestas públicas.

Feliz jornada!
Os seguiremos

sábado 20 de junio de 2009

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Para los que os pasáis por aquí de vez en cuando
Para los que habéis amado y habéis perdido
Para los que me han querido y ya se han ido
Para los que siempre estáis al lado mio



Vía Mikel Aguirregabiria.

viernes 19 de junio de 2009

Innovació i Debat al sector del Vi


Este martes 16 de junio tuvo lugar la 1ª Jornada de Innovació Debatdevi.

Debatdevi es un espacio de reflexión para el intercambio de ideas y propuestas sobre el futuro del sector del Vino en Cataluña, un sector que apuesta por la innovación y la dinamización gracias al buen uso del conocimiento, las herramientas y las tecnologías disponibles, y la voluntad de trabajar de forma coordinada a pesar, o gracias a la diversidad de agentes que lo conforman.



Recurro a Malena, ponente de la jornada (al loro con Malena ;-! : No os perdáis su exposición), para dejar expresada la importancia del conocimiento (la sabiduría) en el sector del Vino:


¿Por qué? Porque es un gran productor de conocimiento o si hablamos de vino-terapia es un gran productor de autoconocimiento. Que un grupo sea capaz de crear y distribuir conocimiento es fundamental para su supervivencia pero no es todo. Puede morir aplastado por su peso sin haber sabido qué hacer con él.

En este sentido el tiempo convertido en tradición puede ser el peor enemigo, un lastre que impida llevar a cabo saltos vitales dentro de la tecnocultura en la que vivimos. Y que aleje cada vez más a los jóvenes de una cultura que sienten arcaica, erudita, para los mayores, que cobra sentido dentro de liturgias familiares que se imponen y que yendo todavía un poco más a fondo saben a hostia y cargan de culpa.

Pues el caso es que DebatdeVi cerró conclusiones y propuestas en febrero de este año y desde entonces, el Institut Català del Vi (INCAVI), trabaja en la manera de hacer realidad las recomendaciones que se acordaron en el debate.

Gemma Urgell lo explicaba al inicio de la jornada, facilitando el vínculo entre las conclusiones de DebatdeVi y las propuestas de los proyectos que allí se exponían.

Y pasamos a la acción: Vamos a intentarlo, diseñando y activando Comunidades de Práctica que fomenten el trabajo colaborativo entre personas y organizaciones que desde distintas miradas tengan objetivos comunes y ganas de trabajar en su consecución.


Explicaremos cómo va, porque trabajar con las relaciones entre personas como combustible del motor de un proyecto, es siempre tan fascinante como imprevisible. Y hace necesaria una aproximación experimental y flexible.


Aquí os dejo la presentación que expuse sobre este Proyecto:




Y en la web de Debatdevi, todo el material de lo que dio de sí la jornada.

Me encantó conocer a Malena Fabregat y sus chicos, de somosene un grupo (no, un equipo se corrigió ella misma en la presentación) que trabaja en proyectos de comunicación y cultura de red. Y eso qué es? Pues daros una vuelta por aquí, vale la pena.

Salut!.

miércoles 17 de junio de 2009

Girl Geek Dinner

Hace muchos días que no escribo aquí. Me pesa, pero sin obsesionarme, pero me pesa. Conversaciones aplazadas. Demasiadas cosas que contar y al final sin tiempo para explicarlas bien. Concentrada en las entregas, todas coincidentes en estos días, de proyectos, informes, presentaciones, acuerdos, conclusiones… Semanas, desde que decidí angustiada, cerrar la “visión periférica” para concentrar la atención en los compromisos, en la vida ya pactada y planificada.
No podía manejar más información sin que corriera peligro el orden mínimo necesario para convertir en valor la que ya tenía. No podía manejar más relaciones sin defraudar las que esperan algo de mi. No más vida. Una pausa en este fascinante laberinto de nodos, conexiones, proyectos personales, profesionales, todos mezclados todos yo y yo tan pequeña e impotente para administrar la complejidad. Porque no sé qué ocurre últimamente, que a cada paso que doy la vida se despliega en muchas vidas, los días parecen semanas, y las personas, muchas, puertas a nuevos mundos a los que pareces invitada casi por la fuerza de un destino que se empeña en regalarme más intensidad de la que soy capaz de resistir.


Buff, revisaré lo escrito hasta aquí, ha salido casi como un vómito.


Vuelvo de una cena que la razón tentaba rechazar, “BCN GirlGeekDinners
un encuentro que Anna Fernández Mora movida por la escasa presencia de mujeres en actos, seminarios, talleres, etc, relacionados Internet y Tecnología, imaginó interesante. Y creo que nunca imaginó (yo no lo hacía mientras corría hacia la cena), lo que allí ha congregado.

Mujeres mundos, apasionadas, creativas, divertidas, valientes, liberadas, luchadoras por reivindicar su lugar en el contexto en el que se mueven (sectores muy diversos por cierto), por profesionalizar su pasión, entregadas a sus proyectos, generosas con sus ideas y humildes con sus dudas.
Me han emocionado algunos de sus relatos vitales, he visto brillar sus ojos al explicar el mío, hemos hecho planes de viajes (Berlín habita en el corazón de algunas), de lecturas, de proyectos, de ayuda mutua, y hasta de buscarnos pareja a aquellas que no estamos mucho por la labor.

No suelo relajarme tanto en los primeros encuentros (soy tímida e insegura) pero en esta ocasión ha sido como reencontrarme con antiguas amigas, y en el coche de vuelta a casa 4 "locas" llorábamos de risa gracias a ese humor inteligente y cómplice que se da entre los que se saben.
No recuerdo sus nombres, nos hemos presentado “formalmente” al final, pero los he olvidado. Bromeábamos con la idea de que era cómo preguntarle a alguien cómo se llama después de un buen polvo.


Subía las escaleras de casa, sin poder contener las carcajadas. No, no estoy bebida, sólo embriagada, sobredosis de vida, dura, implacable a veces, pero que tantas y tantas personas, se empeñan en transitar con ilusión, integridad y buen humor.

Gracias Girls ;-)!

viernes 22 de mayo de 2009

Visión Periférica

El domingo pasado leí un interesante artículo en El País Semanal.
Estaba por aquí, en la mesa, entre los papeles que esperan su tiempo de ser recuperados entre el desorden, para ser releídos o relacionados con otras ideas o vivencias.


Hoy una anécdota en InnovaCamp compartida con Jordi Graells (no viene a cuento), me ha hecho sonreir y recordar lo que sigue (Recuperado gracias al
blog ciutadak):


Visión Periférica

Un gesto de complicidad que dice mucho. El presidente de EEUU estrecha la mano del hombre que hace guardia a la puerta de la residencia del primer ministro británico



El señor de espaldas es, evidentemente, Obama (conocemos ya su parte de atrás mejor que la nuestra). El de frente, un policía que hacía guardia en la puerta del número 10 de Downing Street, residencia, como es sabido, del primer ministro británico. El caso es que al cruzar el umbral, Obama reparó en el guardia y le dio la mano sin detenerse, de un modo apresurado, casi clandestino, buscando una complicidad rápida, estableciendo una connivencia veloz. Esto no se debe hacer, le dice telepáticamente al guardia, no está en el protocolo, sólo es para que veas que yo, en realidad, soy tú; es posible incluso que tenga más de ti de lo que tengo de mí, pertenezco a tu clase más que a la mía, pero debo fingir que me muevo bien en estos ambientes para llevar a cabo mi proyecto del que, no lo dudes, formas parte.
·
¿Se puede ser más tú que yo, más otro que uno mismo? Perfectamente, cualquier desclasado lo sabe. Quizá Barack Obama pertenezca a esta variedad de mamífero, pues lo normal, cuando eres presidente de Estados Unidos, incluso cuando eres presidente de un club de fútbol, es que te extirpen la visión periférica al objeto de que no percibas la realidad suburbial, el escenario adyacente, que es siempre un incordio.
·
Reparar en la existencia de un humilde guardia que pasa frío a la puerta de una mansión donde vas a tomar té con pastas junto a la chimenea tiene un mérito enorme o es producto de un sentimiento de culpa insoportable. Sea como fuere, en la familia del guardia se recordará este hermoso gesto durante generaciones. En la de Obama ni siquiera lo registraron.

Text: Juan José Millás
Foto:Toby Melville
El País Semanal, diumenge 03/05/09

miércoles 20 de mayo de 2009

I Cumbre mundial de Consultoria pretendidamente Artesana

En el Ave, de vuelta a Barcelona. Me pesan el cuerpo y las ideas, pero un tren invita a la reflexión y el tiempo del viaje a la escritura.

Nos hemos encontraremos en Segovia un grupo de personas que desde diferentes experiencias, competencias y expectativas, compartimos la convicción de que el mundo de la consultoria y en general de los servicios profesionales, deben explorar territorios que sirvan como alternativa al modelo imperante; un modelo basado en grandes organizaciones que necesitan industrializar sus productos para obtener un rendimiento que sostenga su estructura.


No cuestionamos a personas, cuestionamos el modelo. Sería aberrante catalogar a individuos en buenos y malos, artesanos e industriales, 2.0 vs. 1.0, y demás etiquetas estúpidas. Gente brillante, apasionada (abuso de esta etiqueta, pero el de Málaga me acompañaba), honestas, capaces de generar confianza en los clientes y de comprometerse con la calidad y la idoneidad de lo que construyen, hay por todas partes (decía Julen, y así es).
Sencillamente, hay modelos de producción y formas de organización que dificultan o incluso penalizan estas prácticas y que inhiben estas actitudes.


Por eso, la consultoria artesana se ejercita en solitario o mejor dicho, desde la individualidad de cada consultor, trabajando con tus propias herramientas personales y con las de tu cliente en cada momento, en cada proyecto, singular, único, irrepetible, no reaprovechable (o sí, pero no creado con vocación de serlo –no hay una voluntad estratégica de rentabilizar el producto gracias a la réplica-).
Proyectos que se construyen por aproximaciones sucesivas (nos explicaba Miquel), huyendo de rígidas, inviables e insostenibles planificaciones a largo plazo, que no resisten el contraste con la realidad. Una realidad que se analiza y se resuelve con la complicidad y la confianza del cliente.


He matizado lo de solitario, porque no es del todo cierto. Nos vamos encontrando con asombrosa facilidad en un mundo cada vez más conectado, dónde los costes de relación y de intercambio de información tienden a cero y dónde las actitudes abiertas y colaborativas parecen imponerse a aquellas que promulgaban que la información es poder y que el éxito se basaba en la competencia triunfal sobre el prójimo.

Entonces, si ya trabajamos como queremos, somos libres, y nos asociamos de forma tan natural, ¿qué nos lleva a Segovia?, ¿la voluntad de organizarnos? ¿Contradictorio?. Quizás.


El caso es que llevamos tiempo hablando, inspirando, reflexionando (algunos desde hace mucho tiempo), construyendo espacios de reflexión y experiencias en las que reflejarse; otros nos hemos encontrado con sus voces resonando en nuestro interior en perfecta harmonía con intuiciones, frustraciones y sueños, otros apenas descubren ahora una senda paralela al camino que parecía el único.


Se trata de explorar, desde las dudas y la humildad, desde las luces y las sombras intrínsecas a la vida misma (reflexionaba hoy Anna), si es posible que la unión haga la fuerza, sin que la fuerza de la unión nos debilite; de construir una marca común, sin perder los matices de las identidades individuales; de adquirir potencia comercial sin mercantilizarnos (como previenen las sabias palabras de Dolors) y de compartir recursos y ganar eficiencia, sin que ello suponga un esfuerzo adicional a la contribución del proyecto común.
Crear un espacio a medio camino entre la empresa y el profesional autónomo, que aproveche lo mejor de cada estado y que facilite la inclusión de aquellos que no se sienten cómodos en ninguno de los dos extremos. Difícil?, Quizás, pero vale la pena intentarlo.


Eso pensamos los que fuimos a Segovia y los que de múltiples formas, han preparado el camino y lo han compartido estos días con nosotros (alguno en contra de los elementos como @vigoncas que repartía neuronas entre un informe urgente, un bebé exigente y una Cumbre intensa).

Carmen, quiere a consultores así para su empresa. ¿Dónde encontrarlos?. Esa puede ser una de las razones para organizarnos y hacernos accesibles desde la visibilidad de una marca y de una plataforma que facilite el encuentro. Nos vemos en Avalon, “a dónde sólo se llega con intuición y voluntad” ;-)

Si he de apelar a la “franqueza técnica” (Manel os explicará en qué consiste eso) no estoy segura de poder decir que ha sido productivo. Allí se han dado cita expectativas diferentes y ritmos dispares. Desde los que daban más importancia a los valores de base, hasta los que los consideraban una consecuencia de decisiones más operativas (Alfonso nos ponía a currar ya pero ya!).
No estábamos lógica y afortunadamente todos de acuerdo en todo. Pero creo que hemos constatado la coincidencia en aspectos fundamentales a los que iremos dando forma a partir de la reflexión colectiva (las preguntas de Amalio nos han ayudado mucho). Que hemos iniciado un proyecto viable e ilusionante. Y que nos hemos divertido con la experiencia (aunque
las fotos de JMBolivar sugieran otra cosa ;-).

Un placer, artesanos.

Actualización: Las fotos de Miquel

sábado 16 de mayo de 2009

Proyecto FesEuropa

Hace días que en este blog aparece una ventanita que enlaza con la Plataforma FesEuropa.

Con este proyecto, el equipo de Nuestra Causa hemos querido contribuir a facilitar el diálogo entre ciudadanos y representantes políticos. Sí, estamos en campaña electoral, y es cierto que esa circunstancia no permite hacer un análisis riguroso sobre la voluntad política de acercarse a la ciudadanía para escuchar su voz, para trabajar de forma conjunta por el bien común, para explicar sus criterios de gobierno, sus propuestas y sus compromisos; pero la buscada coincidencia permite alinear voluntades y avanzar poco a poco hacia un modelo de relación que reduzca la brecha (difuminarla hasta no distinguirla) entre representantes y representados.

La iniciativa ha sido promovida por la Fundación Cataluña Europa, y presentada oficialmente en el acto que esta semana la fundación organizó en Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya y al que asistieron los candidatos catalanes a las próximas elecciones al parlamento europeo. Gemma Urgell, presentó en nombre del grupo el proyecto (me encantó). Aquí tenéis el documento que utilizó para la exposición.



Ayer la Plataforma fue presentada en el Parlamento Europeo de la mano de Gemma y Javier Maján. Un hito del proyecto y un orgullo para el grupo.

Durante estos días, los candidatos han empezado ya a participar en una conversación digital que esperamos se mantenga más allá de los comicios. En el blog, ilusionados, vamos explicando la experiencia.

Si quieres formar parte de ella, si quieres ayudarnos en la difusión de FesEuropa.cat para incentivar la participación la participación ciudadana y el diálogo entre candidatos y ciudadanía, podéis instalar este widget en vuestro blog.

Desde el inicio de la idea hasta la puesta en marcha y la difusión de la plataforma, ha sido un emocionante trabajo en equipo al que os invitamos a todos.

jueves 7 de mayo de 2009

Lila Downs

Ayer El Periódico de Cataluña hacía una entrevista a Lila Downs . Una fiera.

Si llego a tiempo a Barcelona, iré a verla al concierto que da esta noche en el Auditori, si no, nos conformaremos con la reproducciones, incapaces de transmitir la energía y la belleza de esta mujer.

Encuentro este video. Es una de mis canciones favoritas.
No os la perdáis